
Las elecciones crean una oportunidad histórica para ofrecer a las personas una visión de futuro en el que se vean incluidos, una visión que ellos mismos puedan ayudar a construir.
Me alegra que los votantes de Kansas, el estado en que vivo, fueron los que dieron a Trump su reproche definitivo en las elecciones de mitad de mandato. Al fin y al cabo, Kansas fue también el hogar de Dorothy, la niña quien reveló que el Gran Mago que afirmaba ser el único capaz de resolver los problemas del mundo no era más que un fraude.
Dorothy es la protagonista de la novela clásica de L. Frank Baum, *El mago de Oz*. Escrita en 1900, además de ser un cuento bienamado por los niños, es una parábola sobre las injusticias que enfrentaban los trabajadores en esa época. Tras ser arrastrada lejos de su hogar por una tormenta, Dorothy cree que solo el Gran Mago tiene el poder de ayudarla. Sin embargo, al visitar su castillo, descubre que él no era mas que un mentiroso y que, en realidad, ella misma poseía el poder para encontrar el camino de regreso a casa.

Al igual que Dorothy en la Tierra de Oz, los votantes acaban de revelar las mentiras y engaños de Trump. Y también como ella, descubrimos que tenemos el poder de encontrar nuestro propio camino a casa, el martes marcó el comienzo de nuestro viaje.
En las elecciones del martes, votantes de todo tipo y en todos los lugares decimos que ya estamos hartos de la crueldad y la corrupción de Trump. Y queremos soluciones a los problemas reales que enfrentamos en nuestra vida diaria, no divisiones.
Kansas eligió a un demócrata para el Senado por primera vez en casi cien años. Y Texas, un estado firmemente republicano durante tres décadas, eligió a demócratas para TODOS los cargos a nivel estatal, incluido el presidente del Tribunal Supremo. El próximo año, en 22 estados, ahora habrán «trifectas» demócratas, con control total del gobierno estatal.
Este es un cambio histórico de la marea electoral. Para quienes somos organizadores, es una oportunidad histórica. Porque cuando las mareas cambian, a veces se puede avanzar rápidamente hacia cosas que parecían inalcanzables apenas unos días antes, como Medicare para todos, sanar el planeta y acabar con la influencia de los billonarios en nuestra vida pública.
Debemos aprovechar al máximo esta oportunidad para lograr cambios tangibles y materiales en la vida de las personas. También debemos reconocer que los que manejan nuestro gobierno no se rendirán fácilmente.
Muchos de los que votamos para rechazar la crueldad de Trump no lo hicimos por amor al Partido Demócrata o por aceptar una agenda progresista completa. La victoria fue más bien una repudiación de la crueldad y corrupción del partido en el poder. De manera que todavía hay muchas cosas en las que no estamos de acuerdo.
En lo que todos si estamos de acuerdo es en que ha llegado el momento, en este país, de poner fin a la crueldad de Trump y de «amar a tu prójimo», según las palabras del versículo bíblico que el senador electo de Texas, James Talarico, eligió como lema para su campaña.

Lo que llega a significar «ama a tu prójimo» en este país depende, en muchos sentidos, de nosotros. Tenemos una oportunidad histórica, pero también mucho daño que reparar. Por eso, debemos ampliar nuestra imaginación sobre lo que es posible: ofrecer a las personas una visión de futuro en el que se vean incluidos, una visión que ellos mismos puedan ayudar a construir. Además, debemos exigir que esta nueva generación de líderes plantee soluciones reales para nuestro sistema de salud, nuestra energía, nuestra economía, nuestro medio ambiente y en otros temas cruciales como pasar pólizas de la inmigracion humanas.
Será un camino cuesta arriba, al menos durante los próximos dos años. Trump aún tiene el poder de generar conflictos en el extranjero, emitir órdenes ejecutivas, vetar leyes y sembrar el caos y el miedo, contando con una milicia privada bien financiada —el ICE— bajo su mando.
Hasta que el Congreso tome medidas, el ICE constituye uno de los ejércitos más grandes —y con menor rendición de cuentas— del mundo. Ya se han aprobado 200.000 millones de dólares para financiar la campaña de deportaciones de Trump, la cual, según ha señalado el secretario del Department of Homeland Security (DHS), Markwayne Mullin, continuará. Esto, sumado a la decisión de Trump de nombrar jefe de gabinete a Stephen Miller —artífice de algunas de sus políticas más crueles—, sugiere que tanto él como los extremistas de su círculo íntimo no planean buscar puntos de encuentro con el nuevo Congreso.

Por lo tanto, el nuevo Congreso debe actuar con rapidez decisiva para poner limites a los poderes de Trump y a sus intenciones más crueles, y recuperar la mayor parte posible de los recortes a beneficios—que ascienden a un billón de dólares— aplicados por los republicanos a la atención sanitaria, la ayuda alimentaria y otros servicios esenciales para las familias.
Si bien sus facultades serán limitadas, nuestros nuevos líderes deben encontrar la manera de ofrecer resultados tangibles, para que los millones de votantes que pusieron en ellos su confianza, puedan percibir cambios en su vida cotidiana lo más pronto posible. Si no nos logran brindar un alivio económico real, corren el riesgo de perder el apoyo de los votantes mucho antes de 2028.
También podemos reconstruir la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y las demás instituciones creadas por el Congreso para defender a nuestra gente y al medio ambiente, las cuales Trump ha intentado desmantelar de manera ilegal.
Existen muchas maneras en las que los estados que han pasado recientemente a manos demócratas —especialmente aquellos donde el partido controla tanto la gobernación como ambas cámaras legislativas, como Arizona, Míchigan, Minnesota, Nevada, Pensilvania y Wisconsin— pueden liderar nuestra recuperación y crear impulso hacia el 2028 cuando finalmente tengamos la oportunidad cambios significativos a nivel federal. Por ejemplo, podemos ampliar Medicaid y otros servicios de atención médica a nivel estatal, restablecer la financiación y el control local de la educación, y negarnos a colaborar con ICE.
Los organizadores comunitarios tienen un papel específico que desempeñar en este momento. Podemos contribuir a impulsar esta dinámica analizando con honestidad el poder que hemos construido —ese mismo poder que propició las victorias electorales del martes—, así como el poder que necesitamos para alcanzar logros aún mayores en 2028 y más allá. Es nuestra responsabilidad hacerlo. En este momento, más que nunca, depende verdaderamente de nosotros.
