fresh voices from the front lines of change

Democracy

Health

Climate

Housing

Education

Rural

Photo credit: Cristosal.org / CC

Los estadounidenses deberían exigir la liberación inmediata de la abogada salvadoreña Ruth López, porque esto también puede ocurrir aquí.

 INGLES APOYA NUESTRO TRABAJO

¿Quién de nosotros tiene derecho a vivir sin miedo? Esta es la pregunta que la abogada de derechos humanos Ruth López ha planteado sin temor en El Salvador —mi país natal— durante décadas.

Es una pregunta que todos debemos hacernos también aquí en los Estados Unidos.

Por hablar con valentía, Ruth se encuentra ahora en prisión. Ha permanecido detenida sin juicio desde el 18 de mayo de 2025 —hace ya un año—, cuando la policía la sacó a la fuerza de su cama y la arrestó sin investigación alguna ni orden judicial. Desde entonces, Ruth ha tenido solo un contacto mínimo con su familia y sus abogados.

¿El crimen de Ruth? Se opuso a la corrupción.

Cuando el presidente salvadoreño Nayib Bukele firmó un acuerdo secreto con la administración Trump para aceptar 4,7 millones de dólares a cambio del traslado ilegal de más de 200 deportados desde los Estados Unidos a la megacárcel CECOT en El Salvador, Ruth alzó su voz para defender sus derechos básicos. Presentó recursos de *habeas corpus* en nombre de 76 familias que querían saber a dónde habían sido llevados sus seres queridos. Poco después, ella misma fue detenida.

La defensa de la democracia por parte de Ruth abarca dos décadas. Trabajó para el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador para garantizar la transparencia en las elecciones y, posteriormente, para el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), donde luchó para ampliar los beneficios para los salvadoreños que residen en el extranjero. También ha defendido el derecho al voto de los salvadoreños en el exterior.

Como miembro de la Superintendencia de Competencia de El Salvador, impuso multas por más de 8 millones de dólares a empresas por fusiones ilegales y prácticas anticompetitivas. Después de que El Salvador adoptara el bitcoin como moneda oficial en 2021, representó a víctimas de fraude.

Desde que se incorporó al equipo de Cristosal —una organización regional de derechos humanos—, ha documentado el uso que el régimen de Bukele hace de los recursos estatales para espiar a sus críticos, realizar acuerdos clandestinos con pandillas violentas y malversar fondos de ayuda para la pandemia. Ha continuado investigando la corrupción corporativa, presentando denuncias penales ante la Fiscalía General y recursos ante la Sala de lo Constitucional.

Por sus esfuerzos, Ruth fue nombrada una de las 100 mujeres más influyentes del mundo por la BBC y ha recibido numerosos galardones, entre ellos el Premio Internacional de Derechos Humanos de la Asociación de Abogados de Estados Unidos (American Bar Association), el Premio Magnitsky de Derechos Humanos y el Premio al Héroe contra el Crimen y la Corrupción del OCCRP.

Amnistía Internacional ha designado a Ruth como prisionera de conciencia, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (IAHCR) ha determinado que actualmente, ella enfrenta un «trato cruel e inhumano» y el riesgo de sufrir daños irreparables a su vida e integridad.

Para mí, Ruth representa lo que todo salvadoreño —y todo estadounidense— debería desear que fuera nuestra sociedad: un lugar donde vivamos sin temor por nosotros mismos y por nuestros seres queridos, donde se respeten nuestros derechos, se cuenten nuestros votos y los vulnerables gocen de las mismas protecciones que los ricos y poderosos.

Aquí, en los Estados Unidos, lo que le sucedió a Ruth constituye una advertencia para todos nosotros. La administración Trump considera ahora a El Salvador no solo como un destino para aquellos a quienes detiene y deporta ilegalmente, sino también como un modelo de cómo cualquiera de nosotros puede ser detenido y retenido indefinidamente sin cargos.

La administración Trump ya ha detenido indefinidamente a miles y miles de inmigrantes, así como a ciudadanos estadounidenses, a menudo sin orden judicial. Han detenido y intenta deportar a personas por escribir artículos de opinión, participar en manifestaciones, investigar las acciones ICE y ejercer los derechos amparados por la Primera Enmienda de nuestra Constitución. Y han acosado implacablemente a todos sus críticos mediante demandas, investigaciones y cargos fabricados.

Por eso no podemos permitir que lo que le sucedió a Ruth quede impune.

Para ayudar, puedes firmar la petición dirigida al Congreso (disponible en línea en https://ppls.ac/freeruth), exigiendo la liberación inmediata de Ruth e instando a Estados Unidos a condicionar cualquier apoyo futuro a El Salvador al respeto de los derechos humanos. También puedes publicar un mensaje de apoyo en las redes sociales con el hashtag #LibertadParaRuthLopez.

Es fundamental que El Salvador libere a Ruth ahora.

Pin It on Pinterest

Spread The Word!

Share this post with your networks.