
Asaltos a nuestros derechos civíles han inspirado a una nación a levantarse de los banquillos. Ahora hay millones de personas que exigen que nos tratemos con dignidad y que están listas para alzar la voz.
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Soy una persona práctica. Las ideas importan, pero solo se materializan cuando las ponemos en práctica. Así que si no han tenido noticias mías últimamente, es porque he estado en el terreno con nuestra gente, por todo el país, poniendo en práctica los principios del Avivamiento Organizativo con las organizaciones y organizadores de People’s Action y nuestra creciente familia de aliados.
¡Y he estado cocinando! Sí, en la cocina. Al reunirme con diferentes personas, hemos estado preparando chiles rellenos, ¡uno de mis platos favoritos! Cocinar y comer juntos se ha convertido en una parte importante de estas reuniones estratégicas, mientras nos comprometemos a avanzar juntos en un panorama incierto que presenta desafíos oscuros pero ciertos.
Compartiré más sobre esto y mi receta después. Pero primero, quiero hablar del momento en que estamos. Recién escribí un artículo en la revista Convergence Magazine que espero hayan visto. Si no, por favor, léanlo ahora.
People’s Action ha desarrollado una estrategia compartida para derrotar el autoritarismo y los ataques sin precedentes a los derechos civiles y la dignidad que hemos experimentado en lugares como Chicago y Minneapolis. En este nuevo entorno, muchas de las antiguas reglas y normas ya no se aplican, por lo que nuestras estrategias deben cambiar. Por eso, en octubre pasado reunimos a más de mil organizadores para capacitarnos mutuamente con el nuevo manual que hemos desarollado, que pueden descargar aquí.

Los organizadores y organizaciones de People’s Action han desempeñado un papel crucial sobre el terreno durante las recientes redadas de ICE. Me he sentido conmovido e inspirado al escuchar sus historias. Personas valientes de organizaciones como Take Action Minnesota, ONE Northside and The People’s Lobby en Chicago, y muchas otras en todo el país, están haciendo todo lo posible por defender lo que es justo, formando nuevas alianzas mientras construyen un camino hacia una mayor justicia.
En los últimos meses, hemos visto lo peor de nuestro país, pero también lo mejor de lo que podemos ser. Esto nos da motivos para la esperanza: los vecinos se han unido para rechazar la violencia y protegerse mutuamente. Lo han hecho con un gran riesgo personal, porque saben que el costo de no actuar es aún mayor. La realidad es que podríamos no tener una democracia por mucho tiempo si no la defendemos ahora.
La valentía de Renee Good, Alex Pretti y tantos otros en Minneapolis ha inspirado a una nación a levantarse de los banquillos. Y las organizaciones comunitarias han aprendido a activarse con rapidez y eficacia para entrar en acción. Ahora hay millones de personas que exigen que nos tratemos con dignidad y que están listas para alzar la voz. Depende de nosotros ahora acogerlas en nuestro movimiento por la justicia y generar impulso para que podamos detener la crueldad antes de que sea demasiado tarde.
A nivel nacional, People’s Action ha trabajado incansablemente entre bastidores para construir un movimiento fuerte y unido que pueda frenar el autoritarismo. Hemos desarrollado una estrategia compartida sobre las maneras más efectivas de defender la democracia y hemos capacitado a miles de organizadores y nuevos líderes en estas técnicas.
El Avivamiento Organizativo, que comenzó como una idea, se ha convertido en una familia activa de líderes de base en cientos de organizaciones de todo el país. Seguimos adelante, juntos. Nos une nuestro compromiso de rechazar la división y reclamar un futuro de esperanza
La esperanza a la que nos aferramos como organizadores es más que una emoción. Es algo vivo, algo que construimos, con cada conversación y reunión. En enero, cuando se reunieron los líderes de los grupos miembros de Avivamiento Organizativo, cocinamos chiles rellenos juntos. Cuando cocinamos, cada uno tiene una tarea: uno corta los tomates, otro cocina la salsa a fuego lento y otro dora la carne. Luego, lo juntamos todo, preparamos los platos unos y otros, ¡y a comer! Juntos, en una misma mesa. Los chiles rellenos han sido un éxito en estas reuniones, así que hice lo mismo con el equipo de liderazgo de People’s Action en febrero.
Los chiles rellenos me llenan de nostalgia, porque me han acompañado en algunos de los momentos más difíciles y felices de mi vida. Me traen recuerdos de la infancia, así como de tener que despedirme de seres queridos. Pero la oportunidad de preparar y compartir una comida siempre me llena de alegría. Cuando ves que a alguien se le iluminan los ojos al probar un plato que has preparado, o cuando alegras la vida de alguien simplemente compartiendo un plato, te das cuenta de que toda la preparación valió la pena.
El trabajo de organizar puede ser duro y a menudo exige sacrificios, pero momentos como estos me recuerdan que organizar se trata de relaciones y que a menudo es en los pequeños actos de servicio y momentos de compañerismo donde se encuentra la fuerza qie necesitamos. El simple hecho de unirse trae alegría y aligera mucho la carga, gracias a las cosas que compartimos en el camino y a la fuerza que construimos juntos.

