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Este Primero de Mayo, te invito a marchar conmigo y organizarnos para ganar las elecciones y proteger nuestro derecho al voto. Juntos, podemos demostrar el poder de un pueblo unido.

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Este Primero de Mayo, seré una de los millones que saldremos pacíficamente a las calles para denunciar la crueldad y la corrupción de esta administración, y de los oligarcas a los que sirve. Marcharé porque creo que nuestras vidas valen más que el dinero. Todos y cada uno de nosotros merecemos el derecho a vivir con dignidad, y con esperanza en el futuro. Te invito a unirte a nosotros.

Las manifestaciones del Primero de Mayo tienen su origen en el siglo XIX, cuando los trabajadores industriales se unieron para exigir algo que hoy pocos valoramos: una jornada laboral de ocho horas. En aquella época, incluso los niños trabajaban doce horas o más de forma ininterrumpida en las fábricas, todos los días. Olvidamos con demasiada facilidad cuánto hemos avanzado, y que victorias como estas fueron conquistadas por personas organizadas.

En 1884, existía una concentración extrema de la riqueza en los Estados Unidos. Por eso, los organizadores sindicales convocaron una huelga general cada año, el 1 de mayo, hasta que todos los trabajadores lograran «ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas libres». Fueron necesarias muchas huelgas y marchas, avances y retrocesos, pero al fin la jornada laboral de ocho horas se convirtió en ley para todos los trabajadores en 1940.

Este año, los organizadores de May Day Strong hacemos un llamado a todos para que participen en una nueva versión de una huelga general, una —sin trabajo, sin clases y sin compras—, dondequiera que se encuentren. Habrá grandes marchas pacíficas a las que podrán unirse fácilmente en ciudades y pueblos de todos los estados.

El lema de May Day Strong es #WorkersOverBillionaires, lanzado en un momento en que la distancia entre ricos y pobres en este país es aún más grande que en el siglo XIX. El 1 % más rico de este país controla más riqueza que el 93 % más pobre, mientras que un solo hombre —Elon Musk— posee más riqueza que el 52 % de las familias estadounidenses.

Cada cuatro segundos, Musk, tanto como otros multimillonarios como él, se embolsan más de lo que una persona promedio gana en un año. La riqueza extrema se concentra aún más, impulsada por los más de 1 billón de dólares en recortes fiscales que la administración Trump otorgó a los ultra ricos y a las grandes corporaciones el año pasado. Pero hay algo más en juego que la desigualdad de ingresos. Todos sabemos que un derecho básico en una democracia saludable es contar con elecciones libres y justas; si bien este ideal nunca ha sido una realidad para muchos de nosotros, se trata de un derecho logrado a causa de mucho sacrificio que ahora nos garantiza tener voz y voto en la forma en que se gobierna el país y nuestra vida cotidiana. Ese derecho es precisamente lo que está siendo atacado en este momento.

Por eso, la organización que dirijo —People’s Action— se ha unido a May Day Strong y a más de cuatrocientos grupos aliados en todo el país para organizar entrenamientos y escuelas de solidaridad, con el fin de que cada comunidad esté preparada para defender la democracia. Usted puede unirse a una escuela de solidaridad en su localidad u organizar la suya propia. Los materiales que hemos desarrollado para estas capacitaciones están disponibles de forma gratuita para cualquier persona que desee utilizarlos —tanto en inglés como en español— en organizingfordemoracy.org.

El Primero de Mayo ha servido desde hace mucho tiempo como fuente de inspiración para el movimiento por los derechos de los inmigrantes. Durante dos décadas, ha convocado a que el 1 de mayo sea un «Día sin Inmigrantes», como una forma de mostrar solidaridad y hacer visibles ante todos el trabajo y las contribuciones de los inmigrantes en este país.

Este año, los organizadores de May Day Strong también encontraron inspiración en Minneapolis, donde líderes religiosos y sindicales hicieron un llamado a que escuelas y empresas cerrarán el 23 de enero, con motivo de un «Día de la Verdad y la Libertad», para protestar contra el trato violento infligido por agentes federales a inmigrantes y manifestantes pacíficos.

Más de 75.000 personas se convocaron en las calles de Minneapolis para expresar su indignación, y miles más hicieron lo mismo en otras ciudades. Funcionó: ante esta muestra de solidaridad —una clara prueba de que el pueblo de Minneapolis se mantendría unido y se protegería mutuamente—, los agentes federales abandonaron la ciudad.

¿Quién respondió al llamado en Minnesota? Trabajadores de todo tipo, propietarios de pequeños negocios, vecinos, madres con hijos, pastores con sus fieles, médicos, enfermeros y maestros. Es decir, todos aquellos que creen que la violencia nunca es la respuesta y que todos merecemos algo mejor.

También me inspira el pueblo de Hungría, que acaba de poner fin al régimen autoritario de Viktor Orbán con la herramienta más eficaz: sus votos. A pesar de todos los esfuerzos de Orbán a lo largo de dieciséis años por restringir, silenciar e intimidar a la sociedad civil, los húngaros se unieron en torno a una simple verdad: quieren vivir en un futuro libre de miedo. Juntos, vencieron. Y si ellos pudieron hacerlo, nosotros también podemos.

Este año, encuentro inspiración en todos aquellos que han marchado antes que yo, y en todos aquellos, a lo largo y ancho del país, que están encontrando su voz mientras salimos a las calles en este momento sombrío. Porque, verdaderamente, depende de nosotros. Nadie vendrá a salvarnos: debemos apoyarnos los unos en los otros.

Por eso, te invito a marchar conmigo este Primero de Mayo; y después a organizarnos para ganar las elecciones y proteger nuestro derecho al voto este noviembre. Juntos, podemos demostrar el poder de un pueblo organizado. Este Primero de Mayo, marcharé en Florida y, si te encuentras cerca, eres bienvenido a unirte a nosotros. Pero, estés donde estés, te animo a hacer algo. Al hacerlo, harás nuevos amigos.

No importa por qué, cómo ni cuándo hayas decidido que ha llegado el momento de un cambio. Tal vez haya sido esta misma mañana. Lo que importa ahora mismo es que estemos presentes los unos para los otros y que aprendamos a organizarnos para crear una democracia en la que cada uno de nosotros tenga voz, voto y el derecho a vivir con dignidad. Puedes elegir hacerlo ahora: a ti te toca.

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